Cancellara a por el récord de la hora

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Si a cualquier persona se le pregunta quién es Ondrej Sosenka, no duden que, a menos que sea un freaky del ciclismo, responderá con un: “¿cómorrr…? ¿Ondrej qué…?”. Una respuesta que evidentemente no sería la misma si se le preguntara por Fausto Coppi, Jacques Anquetil, Eddy Merckx o Miguel Indurain,
nombres y apellidos que, al menos de oídas, de algo les sonarían a casi todos. Y, sin embargo, hay un rasgo común entre el desconocido Sosenka, que es checo, exciclista y tiene 38 años, y algunos de los nombres más legendarios de la historia del ciclismo: todos ellos han batido el récord de la hora, y Sosenka es el que más kilómetros ha recorrido en esos 60 minutos, 49,700, que se mantiene como récord desde el 19 de julio de 2005.

Las causas de la rotura de la cadena histórica del récord de la hora hay que buscarlas más que en razones económico-sociológicas en la política de la Federación Internacional de Ciclismo, la UCI, que el año 2000 intentó poner freno a lo que consideraba excesiva intrusión de la revolución tecnológica y los avances en los estudios aerodinámicos en lo que consideraba que debía ser la prueba pura del valor absoluto de un ciclista. “El récord de la hora solo puede intentarse si el equipamiento utilizado es aceptado previamente por la UCI y debe ser similar al que utilizó Merckx en 1972”, estableció la UCI en sus reglamentos en 2000, borrando de un plumazo 15 años de historia y evolución.

Ningún atleta ha sido capaz de batir el récord del maratón en su debut en la prueba
En 2000 se fijó como récord de la hora los 49,431 kilómetros alcanzados por Merckx en el velódromo de México en 1972, mientras que las marcas que los superaron, desde los 50,808 kilómetros de Francesco Moser en 1984 hasta los 56,375 kilómetros de Chris Boardman en 1996, sin olvidar los 53,040 kilómetros de Indurain en 1994 o los 55,291 kilómetros de Tony Rominger el mismo año, marcas conseguidas con bicicletas cada vez más revolucionarias y con posiciones sobre ellas casi imposibles, como la conocida como Superman usada por Boardman, pasaban a ser consideradas no récords, sino mejores marcas.

Tal retroceso reglamentario, la obligación de batir el récord con una bici como las de toda la vida, sin siquiera cuernos de cabra ni mucho menos acoples para los brazos, tuvo como efecto que ninguno de los grandes fabricantes ciclistas, ni ninguno de los grandes ciclistas del momento, ni Armstrong, ni Wiggins, ni Ullrich, encontrara interés en intentar batir una marca que olía a prehistoria. Solo ciclistas desconocidos, como Sosenka, Liese, Hutchinson o Nuttli, exceptuando a Boardman, quien por orgullo lo batió, atacaron el récord de Merckx, una marca que aún no ha superado la barrera de los 50 kilómetros, objetivo mínimo de Cancellara, quien, con los ingenieros del fabricante Trek y el entrenamiento de Luca Guercilena, un técnico que mamó la fisiología del récord de la hora de su amigo Aldo Sassi, uno de los que con Francesco Conconi y Michele Ferrari preparó el récord de Moser en 1984, ya hasta habla de fechas y lugares para un intento que debería devolver a la hora el prestigio perdido.

La fecha debería ser a finales de abril, después de la París-Roubaix, el primer objetivo del año para el suizo; el lugar ideal sería el velódromo mexicano de Aguascalientes, altitud 1.800 metros, con una pista de madera de 250 metros y una cubierta de lona que se puede hinchar con aire a presión regulable, con lo que siempre se favorecería la penetración aerodinámica, que no es el mejor dato (su superficie frontal es muy superior a la de Wiggins y Martin) del fabuloso suizo.

“Pero no olvidemos una cosa”, advierte Guercilena. “Rodar a 50 por hora en un velódromo con bici tradicional es más difícil que hacerlo a 52 en una carretera con una cabra. Con los mismos vatios se va un 15% más lento”.

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