Día 81: Rosendal, junto al lago… bueno, junto a otro lago.

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Ayer fue un día ajetreado: además de las típicas paradas para hacer compra y buscar mapas gratis y conexión a Internet en oficinas de turismo tuvimos que localizar un sitio donde comprar mosquiteras y una tienda de bicis para reparar el pedalier de la Robusta. Lo bueno es que ésta, como buena Trek, hizo honor a su nombre y, contra lo que parecía en un principio, no había holgura en los rodamientos: fue suficiente con una limpieza y engrase y un reapriete de las cazoletas para devolver el eje a la vida. Gira duro como el demonio, pero al menos los cambios no se resienten.

Nada más salir de la oficina de turismo donde publicamos, tuvimos una interesante charla con un sueco que en dos ocasiones había corrido la Vätternrundan, prueba ciclista que cada año, a mitad de junio, rodea el tremendo lago: 300 kilómetros sin descanso. Nos contó que la costa del Báltico es preciosa, que tiene el mejor tiempo de Suecia en verano y que, por supuesto, mosquitos vamos a tener hasta en la sopa. Pero no hemos de preocuparnos, nos tranquilizó, son molestos pero… no transmiten enfermedades. También que el interior de la zona norte del país está plagado de zonas de experimentos militares, ya que allí no vive nadie, pero que la carretera que va por Finlandia es estupenda para nuestro viaje, con pocos coches, sólo alces y renos y osos ¿Será sensato hacerle caso?

La mencionada carrera tuvo lugar el pasado sábado, y nos dejó de recuerdo más bidones en las cunetas de los que caben en un furgón de reparto, invadiéndonos una fiebre recolectora que acabó así:

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Hoy deberíamos haber llegado a Örebro, pero casi dos semanas sin un solo día de descanso han hecho mella: necesitamos lavar y secar ropa y dormir con una persiana que tape el amanecer (sobre las 04:00h). Las tormentas anunciadas para esta noche se han adelantado a esta mañana, pero hemos tenido suerte y nos han pillado a cubierto en un área de descanso de la carretera. Y como siempre que uno quiere parar ocurre algo que lo impide, esta vez no podía ser menos: el sábado que viene se celebra el Midsommar, fiesta de bienvenida del verano típicamente sueca, y los alojamientos están hasta arriba de gente de vacaciones por toda la semana. Nos tenemos que “conformar” con cama, ducha y lavadora para esta noche, en una cabaña (sin mosquitos) junto a un lago, y mañana continuar camino hasta por lo menos el lunes, que estará todo más tranquilo.

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Así que como esto durará poco… ¡Nos vamos a dormir! ¡Buenas noches!

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